El 24 de noviembre de 1971, un hombre enigmático orquestó el único secuestro aéreo sin resolver en la historia de la aviación comercial de Estados Unidos. Conocido por el alias Dan Cooper, este hombre recibió un rescate de 200.000 dólares, se lanzó desde un Boeing 727 en plena noche y desapareció para siempre en la inmensidad del cielo y de la historia. Su audaz escape lo convirtió en una leyenda, dejando tras de sí un misterio que desconcertó al FBI durante décadas hasta que la agencia cerró oficialmente su investigación activa en 2016. Sin embargo, la pregunta central sigue sin respuesta: ¿Quién era este hombre y qué fue de él?
2. Un Ladrón y un Caballero en el Aire
A bordo del Vuelo 305 de Northwest Orient, que partió de Portland, Oregón, el hombre que se identificó como Dan Cooper era la imagen de la calma. Vestido con un traje de negocios, se sentó tranquilamente, pidió un bourbon con soda y, poco después del despegue, le entregó una nota a la azafata Florence Schaffner. En ella, afirmaba tener una bomba en su maletín. Su comportamiento fue tan cortés que la tripulación lo describiría más tarde como «no nervioso» y «bastante agradable». Sus demandas eran precisas y demostraban una planificación meticulosa: «$200.000 en moneda americana negociable» y cuatro paracaídas (dos principales y dos de reserva).
3. El Intercambio en Seattle y el Vuelo Hacia lo Desconocido
Una vez que el avión llegó al espacio aéreo de Seattle, sobrevoló la zona durante aproximadamente dos horas mientras las autoridades en tierra se apresuraban a cumplir sus exigencias. El rescate, compuesto por 10.000 billetes de 20 dólares, pesaba alrededor de 8.5 kg (19 libras), una elección que demostraba su conocimiento sobre el peso y la portabilidad necesarios para un salto en paracaídas. Cuando el avión finalmente aterrizó en el aeropuerto de Seattle-Tacoma, Cooper orquestó un intercambio preciso: los 36 pasajeros fueron liberados a cambio del dinero y los paracaídas. Con la tripulación esencial todavía a bordo, dio sus siguientes instrucciones: despegar de nuevo y volar hacia la Ciudad de México a baja altitud y velocidad reducida.
4. La Tormenta Perfecta: El Salto al Vacío
El plan de Cooper era audaz, pero su oponente final no era el FBI, sino la furia implacable de la naturaleza del noroeste del Pacífico en una noche de noviembre. Alrededor de las 8:00 PM, sobre el escarpado terreno del suroeste de Washington, bajó la escalera de popa del Boeing 727 y saltó hacia la oscuridad. Se lanzó a una tormenta perfecta de variables letales:
- Visibilidad Nula: Saltó en una noche completamente oscura, con una densa capa de nubes a 5.000 pies que impedía ver el suelo.
- Frío Extremo: La temperatura a su altitud de salto de 10.000 pies estaba bajo cero, con un viento en contra de 200 millas por hora.
- Clima Adverso: Saltó en medio de una fuerte tormenta de lluvia y nieve.
- Equipo Inadecuado: Su atuendo (un traje de negocios y mocasines) era totalmente inapropiado. Además, saltó con un paracaídas naval NB-6 no dirigible y un paracaídas de reserva que había sido «cosido y cerrado para fines de entrenamiento», un defecto crítico que un experto habría notado de inmediato.
- Terreno Peligroso: Se dirigía hacia una zona boscosa y montañosa de alto riesgo, plagada de peligros para cualquier paracaidista, incluso en condiciones ideales.
5. La Búsqueda Frenética y el Silencio Absoluto
El FBI lanzó una de las investigaciones más extensas de su historia, bajo el nombre en clave «NORJAK» (Northwest Hijacking). Se desplegó una masiva operación de búsqueda por tierra y aire en los condados de Clark y Cowlitz, la zona de salto estimada, con agentes patrullando el lago Merwin y el lago Yale. Incluso se utilizó un avión espía SR-71 Blackbird; se realizaron cinco vuelos distintos para fotografiar la ruta de vuelo, pero la densa capa de nubes hizo que todos los intentos fotográficos fueran inútiles. Durante casi una década, la búsqueda no arrojó ningún resultado. No se encontró ningún rastro físico de Cooper, los paracaídas o el dinero. El hombre se había desvanecido.
6. La Evidencia que Emergió del Río
El silencio se rompió en febrero de 1980. Un niño de ocho años llamado Brian Ingram, que cavaba en una playa de arena en el río Columbia conocida como Tena Bar, descubrió tres fajos de billetes de 20 dólares en estado de descomposición. Los números de serie de los 5.800 dólares encontrados coincidían exactamente con el dinero del rescate de Cooper. Durante años, la teoría del FBI, conocida como «Washougal Washdown», fue la explicación aceptada: el dinero debió haber sido arrastrado por el río desde un afluente cercano a la zona del salto.
Sin embargo, esta lógica se hizo añicos con un análisis científico posterior. Un estudio de las diatomeas (un tipo de alga microscópica) encontradas en los billetes reveló la presencia exclusiva de especies que florecen en primavera. Este hallazgo fue una bomba científica: demostraba que el dinero no pudo haber entrado en el agua durante el secuestro de noviembre, sino meses después. En lugar de resolver el misterio, la única prueba física encontrada lo hizo aún más profundo.
7. La Huella Química: Lo que Reveló una Corbata
La única pieza de evidencia que Cooper dejó en el avión fue su corbata de clip. En 2009, un equipo de investigación liderado por el científico Tom Kaye utilizó microscopía electrónica para analizarla, descubriendo una «huella química» del entorno del secuestrador. Los hallazgos más significativos fueron:
- Titanio Puro: Se encontraron partículas de titanio sin alear. En 1971, este era un metal extremadamente raro, utilizado casi exclusivamente en la fabricación aeroespacial de alta gama y en plantas de procesamiento químico.
- Otras Partículas Raras: También se identificaron bismuto, cerio y aleaciones de titanio-antimonio.
Esta huella química no solo limitaba el campo de sospechosos a una industria específica, sino que sugería un rol práctico: un hombre que trabajaba con los metales, no en una oficina lejos de ellos. Los descubrimientos apuntan fuertemente a que Cooper era un ingeniero o técnico en una planta de la industria aeroespacial, como Boeing o un proveedor como Crucible Steel.
8. El Desfile de Sospechosos: ¿Quién Pudo Ser?
A lo largo de los años, cientos de sospechosos han sido investigados. Sin embargo, un puñado de ellos ha destacado por sus intrigantes conexiones con el caso, aunque ninguno ha podido ser identificado de manera concluyente.
| Sospechoso | Argumentos a Favor | Principal Contradicción |
| Richard McCoy Jr. | Realizó un secuestro casi idéntico en 1972. Era un veterano de Vietnam y un paracaidista experto. | No coincidía con la descripción física (tenía un ceceo sureño) y tenía una coartada verificable. |
| Robert Rackstraw | Expiloto del ejército con entrenamiento en paracaidismo y explosivos. Un equipo afirmó haber descifrado su identidad en cartas de Cooper. | El FBI lo descartó al principio. Tenía solo 28 años en 1971, mientras que Cooper fue descrito como un hombre de unos 45 años. |
| Sheridan Peterson | Smokejumper (bombero paracaidista) y editor técnico en Boeing. Tenía un parecido físico. | Tenía una coartada en Nepal y el ADN parcial de la corbata no coincidió con el de su hija. |
| Vince Petersen | El análisis metalúrgico de las partículas de la corbata apuntaba a su antiguo empleador, Crucible Steel. | No tenía antecedentes penales conocidos. |
| Walter Reca | Confesó ser Cooper. Era militar con experiencia en paracaidismo. | Su relato situaba el lugar de aterrizaje en Cle Elum, a más de 240 km de la zona de salto aceptada. |
9. Pistas Culturales: El Antihéroe Popular
Más allá de las pruebas forenses, el misterio de Cooper se ha entrelazado con la cultura popular, generando teorías fascinantes.
- La Conexión Canadiense: Una teoría notable sugiere que el alias «Dan Cooper» fue tomado de una serie de cómics franco-belgas del mismo nombre. El protagonista era un piloto de pruebas de la Real Fuerza Aérea Canadiense que realizaba acrobacias aéreas, incluyendo saltos en paracaídas desde aviones. Dado que los cómics no estaban disponibles en inglés en esa época, esta teoría ofrece una explicación elegante y unificada para tres de los elementos más desconcertantes del caso: el alias, el acento sin región y el uso de la frase «moneda americana negociable», pintando el retrato de alguien con una conexión europea o franco-canadiense.
- El Perfil del Ladrón: En la cultura popular, Cooper es a menudo retratado como un «gentleman thief» (ladrón de guante blanco). Los debates en foros como Reddit lo comparan con personajes de ficción como Walter White de Breaking Bad, Lester Nygaard de Fargo o Arthur Morgan de Red Dead Redemption 2: individuos comunes que, empujados al límite por la sociedad, deciden romper las reglas de una manera espectacular. Esta imagen de un antihéroe que se enfrenta al sistema ha contribuido enormemente a su leyenda.
10. Conclusión: La Leyenda que se Negó a Morir
El caso de D.B. Cooper sigue sin resolverse debido a las tácticas calculadas del secuestrador. Eligió una ruta de vuelo sobre un terreno vasto y despoblado, aprovechó una noche de visibilidad nula para desaparecer sin dejar rastro y dejó muy pocas pruebas físicas para analizar. Aunque el FBI concluyó que Cooper probablemente no sobrevivió al peligroso salto, la postura oficial no ha podido apagar la fascinación pública.
La leyenda se niega a morir. La combinación de una ciencia forense cada vez más avanzada, teorías intrigantes y la pura audacia del crimen han cimentado el lugar de D.B. Cooper como un fantasma inmortal en la historia del crimen estadounidense, un misterio que continúa capturando la imaginación del mundo.


